Para Más País la democracia debe responder a las necesidades de los sectores históricamente invisibilizados y vulnerables de la población. En este sentido, democratizar pasa por formular e implementar estrategias para combatir situaciones de violencia, acoso y maltrato (violencia física, psicológica y simbólica) hacia las personas con sexualidades no hegemónicas (personas LGBTI+) a través de programas de prevención e intervención en las instituciones del Estado (escuelas, prisiones, servicios públicos, policía local, etc.) y las instituciones socioculturales, (familia, religión, contextos laborales, entre otros ¿cuáles?) que permitan sensibilizar a actuar sobre estos temas.

Los grandes problemas de sentido que se han generado a partir del quiebre de los referentes tradicionales, a partir de la fragmentación y la particularización de las identidades y de los entrecruzamientos de corrientes étnicas y culturales, han servido de contexto para el surgimiento de nuevos géneros que difieren del modelo hegemónico, patriarcal y heteronormativo. Resulta cada vez más difícil acercarse a temas como la infancia, la familia y la diversidad sin hacer referencia al debate in crescendo sobre la crisis del modelo hegemónico y al surgimiento y diversificación de los modelos alternativos que hacen referencia a vínculos de afinidad y parentesco de manera diferenciada. 

Debido al auge de ideologías reaccionarias y ultraconservadoras en diversas latitudes de Europa se ha producido el rechazo por parte del sistema de una realidad cada vez más diversa en momentos en los que ya existe una configuración social con formas familiares nuevas y diferentes a la tradicional como las familias con un solo padre y/o una sola madre, las familias homoparentales, las familias adoptivas transnacionales y/o transraciales, las familias no monogámicas, entre otras. Se trata de un conjunto de configuraciones cuya producción de cultura y tradición empieza a reproducirse en el mismo momento en que se originan, dando lugar a personas con imaginarios capaces de vivir la diversidad a través de generar estrategias para su integración social. Consideramos que es necesario defender la riqueza del concepto de diversidad como garantía de la cohesión social y la convivencia ciudadana; así como garantizar que los portadores de tal diversidad puedan ejercer su rol como ciudadanxs.