El cuidado constituye un eje fundamental que nos vertebra como comunidad, ya que en diferentes situaciones vitales somos tanto proveedoras como receptoras de cuidado por lo que es necesario redistribuir en un doble sentido: entre mujeres y hombres y entre ciudadanía, Gobierno e Instituciones Públicas. El reparto entre trabajo remunerado y trabajo de cuidados, debe ser redistribuido para que mujeres y hombres accedemos y nos desarrollemos en el ámbito laboral en igualdad de oportunidades, y para que el trabajo de cuidados también sea repartido equitativamente. Y paralelamente, el Estado ha de asumir su responsabilidad en la consolidación de estructuras solidarias como la sanidad universal, una educación de calidad en todos los niveles y unos servicios a la dependencia que cubran las necesidades reales de una ciudadanía diversa. 

Apostamos por la transversalidad, planteando medidas desde la educación, el desarrollo de políticas públicas, la lucha contra la desigualdad económica y, por supuesto, la prevención de las violencias machistas y el apoyo a víctimas y supervivientes.

El trabajo remunerado es fundamental para la vida y, por lo tanto, resulta imprescindible asegurar que las mujeres accedan a él en igualdad de oportunidades y con las mismas opciones que los hombres para alcanzar el techo de desarrollo en sus profesiones, en cualquier ámbito laboral.

Sin embargo, no podemos seguir ignorando e invisibilizando el papel central que ocupa en nuestras sociedades el trabajo de cuidados, ese trabajo no remunerado imprescindible para la vida y que nos sostiene en nuestro día a día. Este trabajo recae todavía de manera mayoritaria, en las mujeres y tiene que ser redistribuido socialmente para que todos y todas podamos desarrollarnos laboralmente y destinar tiempo a nuestras familias y desarrollo personal.

Así, el cuidado, compartido y con los medios públicos necesarios, constituye un eje fundamental que nos vertebra como comunidad ya que en diferentes situaciones vitales somos tanto proveedoras como receptoras de cuidado por lo que es necesario redistribuir entre mujeres y hombres. Creemos en la Extremadura de los Cuidados, de las familias y la responsabilidad compartida, donde la calidad de vida no se mida únicamente por un indicador económico como el PIB, que mide solo la vida asalariada, sino que incorpore los afectos y las redes de apoyo y cuidado y donde el Estado asuma la responsabilidad que tiene para asegurar las condiciones que lo propicien.

Desde Más País Extremadura, queremos que todas las mujeres luchemos juntas. Tenemos la necesidad de luchar contra la despoblación de las mujeres en nuestro medio rural, que estas mujeres tengan oportunidades reales para desarrollarse profesionalmente dentro de sus pueblos, sin necesidad de que tengan que desplazarse a otras zonas más pobladas de la región. Sabemos, que las mujeres rurales lo tienen más difícil en los pueblos y más concretamente en Extremadura, donde los techos de cristal se hacen más bajos todavía que en otros sectores profesionales. Y por que sabemos también, que muchas de ellas solo tienen la opción de ser amas de casa y ser cuidadoras de sus familias, o bien emprender su propio negocio, al igual conocemos que la brecha digital en los entornos rurales se ensancha más aún y hace más difícil llevar a cabo algún tipo de emprendimiento.

Debemos luchar todas juntas y aunar nuestros esfuerzos y emplear todos los recursos disponibles.